Cómo hacer croquetas de calabacín y parmesano (en sartén o freidora de aire)
Queridos amigos de Cocina Familiar, hoy os traigo unas croquetas de calabacín y parmesano deliciosas, crujientes por fuera y muy cremosas por dentro. Son perfectas para aprovechar calabacines de temporada y disfrutar de un bocado ligero, sabroso y muy fácil de preparar.
Lo que más me gusta de esta receta es que combina lo mejor de dos mundos: la suavidad vegetal del calabacín con el sabor intenso y ligeramente salado del parmesano. El resultado es una croqueta con un aroma irresistible, una textura aterciopelada por dentro y un rebozado fino y dorado. Además, se pueden hacer en versión clásica o en freidora de aire, para quienes prefieran reducir la cantidad de aceite sin renunciar al sabor.
Si os gustan las croquetas diferentes y queréis sorprender con algo nuevo, estas os van a encantar. Son perfectas para servir en una cena ligera, un picoteo con amigos o como guarnición para platos de carne o pescado.
Preparad papel y boli para anotar los ingredientes, seguid el paso a paso y veréis que quedan espectaculares, tanto fritas como en la freidora de aire. Y ahora os animo a que entréis aquí para ver más recetas de croquetas similares.
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Croquetas de calabacín y parmesano, paso a paso
Descubre cómo hacer croquetas de calabacín y parmesano crujientes y ligeras, … ¡Perfectas para la Airfryer o freidora de aire!
- 2 calabacines medianos (aprox. 500 g)
- 1 cebolla mediana
- 40 g de mantequilla
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 70 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera
- 80 g de queso parmesano rallado
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida
- Nuez moscada (opcional, una pizca)
- 2 huevos (Para el rebozado)
- 100 g de harina (Para el rebozado)
- 150 g de pan rallado (Para el rebozado)
- Aceite de oliva suave (para freír)o spray de aceite (para freidora de aire)
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Preparar los ingredientes
Lavamos bien los calabacines, los rallamos con piel y los dejamos reposar unos minutos para que suelten parte del agua. Mientras tanto, picamos finamente la cebolla y rallamos el queso parmesano.
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Pochar el calabacín y la cebolla
En una sartén con un chorrito de aceite de oliva, sofreímos la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente. Añadimos el calabacín, sal y pimienta, y cocinamos unos 10 minutos hasta que pierda el exceso de humedad.
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Preparar la bechamel
Agregamos la mantequilla y, cuando se funda, incorporamos la harina. Removemos bien para que se cocine y añadimos la leche poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una masa espesa y sin grumos.
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Incorporar el parmesano
Retiramos del fuego, añadimos el queso parmesano y mezclamos hasta que se funda por completo. Rectificamos de sal y dejamos reposar la masa en una fuente cubierta con film a piel, al menos 2 horas en la nevera.
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Formar las croquetas
Con las manos ligeramente enharinadas, damos forma a las croquetas. Pasamos cada una por harina, huevo batido y pan rallado, asegurándonos de que queden bien selladas.
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Cocinar las croquetas
Podemos freírlas en aceite caliente hasta dorar o cocinarlas en la freidora de aire a 190 °C durante unos 10-12 minutos, rociadas con un poco de aceite. Quedarán crujientes y ligeras.
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Cómo hacer croquetas de calabacín y parmesano
Estas croquetas de calabacín y parmesano son una opción fantástica para quienes buscan una alternativa ligera a las croquetas tradicionales. Su textura crujiente por fuera y cremosa por dentro las hace irresistibles, y el toque del parmesano aporta un sabor intenso que combina a la perfección con la suavidad del calabacín.
Una de las ventajas de esta receta es su versatilidad. Puedes servir las croquetas como aperitivo, entrante o incluso como plato principal acompañadas de una buena ensalada o unas verduras al vapor. También son ideales para preparar con antelación: basta con dejar la masa lista en la nevera el día anterior y formar las croquetas justo antes de cocinarlas.
Si prefieres una versión todavía más ligera, la freidora de aire es tu gran aliada. Solo tienes que rociar las croquetas con un poco de aceite y cocinarlas a 190 °C durante unos 10-12 minutos. Obtendrás un resultado dorado y crujiente, con un interior fundente, y sin apenas grasa añadida.
El calabacín es un ingrediente muy agradecido, bajo en calorías y con un alto contenido en agua, lo que ayuda a mantener una buena hidratación. Además, aporta fibra, vitamina C y minerales como el potasio o el magnesio. Por su parte, el queso parmesano contribuye con proteínas de alta calidad y calcio, además de ese sabor inconfundible que realza cualquier preparación. La combinación de ambos ingredientes da como resultado unas croquetas equilibradas y llenas de sabor.
Un consejo más: si quieres darles un toque diferente, puedes rellenarlas con un pequeño cubito de mozzarella en el centro, o sustituir parte del parmesano por un queso curado nacional. También puedes incorporar un poco de ralladura de limón a la masa para aportar frescura.
Una ración de cuatro croquetas aporta aproximadamente 260 calorías.
Crujientes, cremosas y con ese aroma delicioso del parmesano… son una receta sencilla, deliciosa y que siempre triunfa en casa.
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