Tarta Goxua para San Valentín irresistible y romántica, receta de Javier Romero

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Cómo hacer tarta Goxua para San Valentín

Queridos amigos de Cocina Familiar, hoy os traigo una receta perfecta para endulzar el día, porque vamos a preparar una tarta Goxua para San Valentín, un postre que es puro amor en forma de capas. Y además tiene historia, porque está basado en un dulce típico del País Vasco llamado “Goxua”, que significa algo así como “dulce” o “rico”… y ya os digo yo que el nombre le viene como anillo al dedo.

Para quien no lo conozca, el goxua original es un postre de cuchara que se hace por capas: nata montada, bizcocho o magdalenas, crema pastelera y, para rematar, azúcar quemada por encima. En versión tarta cambia un poco el orden, porque si no sería complicado que se mantuviera en pie, pero la idea es la misma: una combinación cremosa, suave y deliciosa que entra sola.

A mí la primera vez que la probé me impactó de verdad, y es que no hay más que verla para saber lo buena que puede estar.

Preparad papel y boli para anotar los ingredientes y seguid el paso a paso con calma, porque con esta receta vais a quedar de lujo. Ahora os animo a que entréis aquí para ver más recetas de tartas caseras similares.

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Tarta Goxua para San Valentín, receta paso a paso

Apunta los ingredientes y los pasos para hacer esta tarta Goxua para San Valentín: nata, bizcocho, crema pastelera y azúcar quemada. Una receta fácil y con un resultado espectacular.

  • 6 huevos gordos (Para el bizcocho)
  • 300 g de azúcar (Para el bizcocho)
  • 400 g de harina (Para el bizcocho)
  • 16 g de levadura química en polvo (Para el bizcocho)
  • 100 g de leche (Para el bizcocho)
  • 100 g de aceite (Para el bizcocho)
  • 6 yemas de huevo (Para la crema)
  • 100 g de azúcar (Para la crema)
  • 40 g de maicena (Para la crema)
  • 25 g de mantequilla (Para la crema)
  • 600 g de leche (Para la crema)
  • Aroma de vainilla al gusto (Para la crema)
  • 500 ml de nata (Para la nata)
  • 125 g de azúcar glas (Para la nata)
  1. Hacemos la masa para el bizcocho

    Antes de nada vamos a precalentar el horno a 180℃ con calor por arriba y por abajo, sin ventilador, para que se vaya calentando mientras hacemos la masa.

    Ahora sí, vamos a introducir en el bol los huevos y el azúcar y los vamos a batir durante 7-8 minutos para que la mezcla emulsione correctamente. Pasado este tiempo, y sin parar de batir, añadimos el aceite y la leche. Para ello, los introducimos en un vaso y los vamos añadiendo a la batidora lentamente, con un chorrito fino y constante.

    Sin parar de batir, en otro recipiente vamos a mezclar la harina y la levadura y la vamos a incorporar también al bol, cucharada a cucharada y dejando pasar unos segundos entre cada cucharada.

  2. Horneamos la masa

    Ahora vamos a poner el contenido del bol en un molde cuadrado para horno. Le aplicaremos antes un poco de spray desmoldante para que no se pegue. A continuación, introducimos la bandeja en el horno (un poco más abajo del centro) y horneamos durante 20 minutos a 18℃.

  3. Preparamos la crema pastelera

    Comenzamos poniendo en un vaso la leche fría junto con la maicena y el extracto de vainilla, y removemos bien hasta que la maicena quede completamente disuelta.

    En una sartén amplia colocamos las yemas de huevo, la mantequilla y el azúcar. Encendemos el fuego a intensidad media y añadimos la mezcla de leche, maicena y vainilla. A partir de aquí, mezclamos continuamente con las varillas, sin dejar de remover, hasta que la crema vaya cogiendo temperatura y espese poco a poco.

    Sabremos que la crema pastelera está lista cuando desaparezca la espuma de la superficie y tenga una textura suave, fina y cremosa.

    Al terminar, introducimos en un bol apartado del fuego y reservamos.

  4. Hacemos la nata

    Incorporamos al vaso de la batidora la nata para montar (bien fría, de la nevera) y el azúcar glas. Batimos despacio para que el azúcar no salga volando. En cuanto veamos que el azúcar se ha integrado en la nata, subimos a tope la potencia de la batidora hasta que tengamos nuestra nata montada lista.

  5. Montamos y terminamos la tarta

    Primero cortamos la plancha de bizcocho y le damos forma de corazón. A continuación, cubrimos el bizcocho con una capa generosa de nata montada, bien extendida por toda la superficie, de aproximadamente un dedo de grosor.

    Sobre la nata, añadimos una capa de crema pastelera, también dándole forma de corazón y alisándola con cuidado. Para terminar, espolvoreamos azúcar glas por encima. Si tenemos un soplete, lo ideal es quemar ligeramente el azúcar para conseguir ese acabado caramelizado que la deja perfecta.

    Ya solo falta servirla y disfrutarla. ¡Espero que os guste mucho y que sorprendáis a vuestras parejas con esta Tarta Goxua para San Valentín!

Postre
Española
Cocina vasca, Postres caseros, Postres con crema, Recetas con nata, Tartas Caseras

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Cómo hacer tarta Goxua para San Valentín

La tarta Goxua para San Valentín es mucho más que un postre bonito; es una reinterpretación en formato tarta de uno de los dulces más emblemáticos del País Vasco. El goxua —que en euskera significa “dulce” o “rico”— nació en Vitoria en los años 70 y desde entonces se ha convertido en un clásico de la repostería vasca. Tradicionalmente se presenta en copa, por capas, combinando nata, bizcocho, crema pastelera y azúcar quemado. Transformarlo en tarta no es solo un cambio estético, sino una manera diferente de disfrutarlo y compartirlo.

Lo interesante de este postre es el equilibrio de texturas. La suavidad de la nata contrasta con la consistencia del bizcocho, mientras que la crema pastelera aporta untuosidad y el caramelo añade ese punto ligeramente tostado que redondea el conjunto. Esa combinación explica por qué el goxua ha resistido el paso del tiempo sin necesidad de reinventarse constantemente: funciona porque está perfectamente pensado.

Si hablamos de ingredientes, el secreto está en la calidad de los lácteos y en el punto del caramelo. Un buen quemado superficial no solo aporta sabor, sino también ese contraste crujiente que convierte cada cucharada en una experiencia completa. Además, el reposo en frío no es un simple trámite: es el momento en el que los sabores se integran y la textura alcanza su máximo esplendor.

Desde el punto de vista nutricional, estamos ante un postre energético, rico en hidratos de carbono y grasas lácteas, lo que lo convierte en una opción ideal para ocasiones especiales. La leche y los huevos aportan proteínas de calidad y calcio, mientras que la nata suma cremosidad y saciedad. No es un dulce para todos los días, pero precisamente por eso resulta perfecto para celebraciones como San Valentín, donde lo importante es disfrutar sin prisas.

En definitiva, esta versión en formato tarta mantiene la esencia del postre vasco original, pero lo adapta a una presentación más vistosa y compartible. Un homenaje a la tradición, con un toque romántico, que demuestra que los clásicos bien hechos nunca pasan de moda.

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  1. Profiria Cárdenas says:

    TODO,

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