Tarta de yogur griego al horno, una receta ligera, cremosa y sin complicaciones

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Cómo hacer tarta de yogur griego al horno

Queridos amigos de Cocina Familiar, hoy os traigo una receta sencilla, saludable y de esas que nunca fallan: la tarta de yogur griego al horno. Este postre, que se ha hecho viral en redes sociales, destaca por su textura suave y cremosa, su sabor delicado y su bajo contenido en grasa. Además, es una opción perfecta para quienes buscan cuidarse sin renunciar al placer de un buen dulce casero.

Prepararla es facilísimo: solo necesitamos yogur griego, huevos, un toque de maicena y un poco de miel o azúcar. El resultado es una tarta aireada y jugosa, parecida a una cheesecake, pero mucho más ligera. Es ideal para desayunar, merendar o servir de postre con un poco de fruta fresca.

Preparad papel y boli, porque os voy a enseñar a hacer esta delicia que, además de estar buenísima, es rica en proteínas y baja en calorías.

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Tarta de yogur griego al horno

Anota los ingredientes y los pasos para preparar esta tarta de yogur griego al horno, cremosa, saludable, rica en proteínas… y perfecta para cuidar tu dieta.

  • 500 g de yogur griego natural sin azúcar
  • 3 huevos tamaño L
  • 50 g de miel o 60 g de azúcar
  • 25 g de maicena
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
  • 1 cucharadita de ralladura de limón (opcional)
  • Una pizca de sal
  1. Preparar la mezcla

    En un bol grande, añadimos el yogur griego, los huevos, la miel (o azúcar), la vainilla y la ralladura de limón. Batimos con unas varillas hasta que todos los ingredientes se integren y la mezcla quede homogénea y cremosa.

  2. Añadir la maicena

    Tamizamos la maicena sobre la mezcla y removemos suavemente hasta que se disuelva por completo. Este ingrediente ayudará a que la tarta tenga una textura firme pero ligera, evitando que se agriete en el horno.

  3. Hornear

    Vertemos la masa en un molde redondo de unos 20 cm, previamente engrasado o forrado con papel vegetal. Horneamos a 170 °C durante unos 40 minutos, hasta que la superficie esté ligeramente dorada y el centro todavía tiemble un poco al moverlo.

  4. Enfriar

    Apagamos el horno y dejamos la tarta dentro con la puerta entreabierta durante 10 minutos para evitar que se baje bruscamente. Luego la dejamos enfriar completamente a temperatura ambiente y la guardamos en la nevera al menos 2 horas antes de servir.

  5. Servir y disfrutar

    Servimos fría o a temperatura ambiente, sola o acompañada de miel, mermelada ligera o fruta fresca (fresas, arándanos, mango…). Su textura cremosa y su sabor suave la convierten en un postre irresistible y equilibrado.

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Cómo hacer tarta de yogur griego al horno

Esta tarta de yogur griego al horno se ha convertido en un fenómeno en redes sociales porque combina lo mejor de dos mundos: el placer de un postre casero y el equilibrio nutricional que buscan quienes cuidan su alimentación. Su textura es tan ligera y cremosa que recuerda a una cheesecake, pero con muchos menos ingredientes y calorías.

El yogur griego es el gran protagonista de esta receta. Rico en proteínas y calcio, aporta una cremosidad natural sin necesidad de nata ni queso crema. Además, contiene probióticos que favorecen la digestión y contribuyen a mantener una flora intestinal saludable. Por eso, esta tarta no solo es deliciosa, sino también muy beneficiosa.

Otro de sus puntos fuertes es su versatilidad. Puedes prepararla con yogur natural, de coco o con sabor a limón; endulzarla con miel, stevia o azúcar de caña; e incluso añadir un poco de harina de almendra o coco rallado si te apetece darle un toque diferente.

El horneado es clave: mantener una temperatura moderada garantiza una textura perfecta, cremosa por dentro y ligeramente dorada por fuera. No necesita baño maría ni técnicas complicadas, y siempre sale bien. Además, se conserva en la nevera durante varios días, manteniendo su sabor y textura intactos.

Si te apetece darle un toque especial a la presentación —como se ve en la imagen— puedes coronar la tarta con una galleta crujiente, unas frambuesas frescas o incluso una lámina decorativa de chocolate o frutos secos. Estos pequeños detalles no alteran el sabor principal, pero aportan un acabado más vistoso y elegante. Las frambuesas combinan especialmente bien con el punto ácido del yogur, y una decoración crujiente crea un contraste muy agradable con la textura cremosa del interior.

En cuanto al valor nutricional, es una opción ideal para incluir en desayunos o meriendas equilibradas. Una porción de esta tarta (aproximadamente 100 g) aporta unas 180 calorías, con una buena cantidad de proteínas y un bajo contenido en grasa.

Por su sencillez, sabor y ligereza, esta tarta es perfecta para quienes buscan postres fáciles, caseros y saludables. Una receta que demuestra que comer bien no está reñido con disfrutar del dulce.

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