Pollo crujiente con miel y soja, 1 receta llena de sabor y brillo

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Cómo hacer pollo crujiente con miel y soja

Queridos amigos de Cocina Familiar, hoy os traigo una receta con aires orientales que os va a encantar: pollo crujiente con miel y soja. Es uno de esos platos que sorprenden por su equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado y lo ligeramente picante. Una receta que se ha vuelto viral en las redes sociales por su aspecto caramelizado y su sabor espectacular.

Lo mejor de este plato es que se prepara con ingredientes muy sencillos, pero el resultado parece sacado de un restaurante asiático. Trozos de pollo rebozados, dorados hasta quedar crujientes, y después bañados en una salsa de miel, soja y jengibre que se convierte en un glaseado brillante, tan irresistible como su aspecto promete.

Podéis servirlo como plato principal con arroz blanco, fideos o con una ensalada verde crujiente. Ahora podéis preparar papel y boli para anotar los ingredientes, seguir el paso a paso y ver cómo se convierte en una de vuestras recetas favoritas para sorprender en casa.

Y, como siempre, os animo a que entres aquí para ver más recetas de recetas de pollo similares.

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Pollo crujiente con miel y soja, paso a paso

Hoy te enseño a hacer un pollo crujiente con miel y soja al estilo asiático, con la receta de Javier Romero. ¡Brillante, sabroso y listo en 30 minutos!

  • 600 g de pechuga de pollo
  • 1 huevo
  • 60 g de harina de maíz (maicena)
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Aceite de oliva suave (para freír)
  • PARA LA SALSA:
  • 4 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 cucharada de vinagre de arroz (o vinagre suave)
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 trocito de jengibre fresco rallado (unos 5 g)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo
  • 1 cucharadita de fécula de maíz disuelta en 2 cucharadas de agua
  • PARA DECORAR:
  • Semillas de sésamo
  • Cebollino picado
  1. Preparar el pollo

    Cortamos la pechuga de pollo en trozos del tamaño de un bocado. Los salpimentamos y los pasamos por una mezcla de huevo batido, harina de trigo y maicena hasta que queden bien cubiertos.

  2. Freír hasta dorar

    Calentamos aceite en una sartén amplia o freidora. Cuando esté caliente, añadimos el pollo en tandas y lo freímos hasta que quede bien dorado y crujiente. Escurrimos sobre papel absorbente.

  3. Preparar la salsa

    En otra sartén, mezclamos la miel, la salsa de soja, el vinagre, el ajo y el jengibre. Cocinamos a fuego medio hasta que empiece a burbujear y añadimos la fécula disuelta para espesar ligeramente.

  4. Bañar el pollo en la salsa

    Incorporamos el pollo crujiente a la sartén con la salsa y removemos bien para que cada pieza quede cubierta con el glaseado brillante. Cocinamos un par de minutos más para que la miel caramelice ligeramente.

  5. Servir y decorar

    Servimos el pollo enseguida, espolvoreando semillas de sésamo y cebollino picado por encima. Si se acompaña con arroz blanco o fideos salteados, el resultado es simplemente espectacular.

Segundo plato
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Cómo hacer pollo crujiente con miel y soja

Este pollo crujiente con miel y soja que te presento hoy es una receta que combina sencillez, rapidez y un sabor extraordinario. Su viralidad y éxito en las redes sociales no es casualidad: la mezcla de ingredientes tan cotidianos como la miel y la salsa de soja crea una combinación explosiva que conquista a todos.

El secreto está en el contraste: el exterior del pollo queda perfectamente crujiente, mientras que la salsa espesa y brillante lo envuelve con un sabor dulce-salado inconfundible. Al cocinar la miel con la soja, el vinagre y el jengibre, se crea un glaseado pegajoso que carameliza la superficie y aporta ese color dorado irresistible.

Además, es una receta que admite variaciones. Puedes añadir unas gotas de aceite de chile si te gusta el picante, o incorporar un puñado de anacardos o almendras tostadas para darle un toque crujiente extra. Si prefieres una versión más ligera, puedes cocinar el pollo en la freidora de aire y luego mezclarlo con la salsa caliente justo antes de servir.

El pollo es una excelente fuente de proteínas magras, fácil de digerir y muy versátil. La miel aporta energía natural y ese toque dulce característico, mientras que la soja y el jengibre añaden umami y propiedades antioxidantes. En conjunto, este plato no solo es delicioso, sino también equilibrado y nutritivo.

Si lo acompañas con ensalada, arroz jazmín, unos fideos salteados o una guarnición de verduras al wok, el resultado será un plato completo, digno de los mejores restaurantes asiáticos. Es una receta perfecta para quienes disfrutan de sabores intensos y preparaciones rápidas que sorprenden a todos.

Una ración de este pollo (unos 200 g) aporta aproximadamente 430 calorías.

Es perfecto para una cena especial o para esos días en los que quieres darte un capricho sin complicarte. Crujiente, jugoso y con un brillo que enamora… ¡un plato para repetir una y otra vez!

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