Salsa agridulce, receta de Javier Romero fácil y deliciosa para preparar en casa el clásico sabor de los restaurantes chinos

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Cómo hacer la salsa agridulce de los restaurantes chinos

Queridos amigos de Cocina Familiar, hoy os voy a enseñar a preparar una receta sencilla pero imprescindible: la salsa agridulce, el secreto mejor guardado de los restaurantes chinos. Esta es una de esas elaboraciones que todos hemos probado alguna vez en los restaurantes de estilo oriental y que siempre nos preguntamos cómo conseguir en casa. Pues bien, hoy os voy a revelar ese pequeño secreto para que os salga perfecta.

La salsa agridulce combina a la perfección sabores opuestos: el dulzor del azúcar con la acidez del vinagre, dando lugar a un equilibrio que resulta irresistible. Es ideal para acompañar platos orientales como el cerdo agridulce, rollitos de primavera, pollo o incluso unas simples verduras salteadas.

Lo mejor es que se prepara con ingredientes muy comunes y en apenas unos minutos. Tomad nota, porque con esta receta podréis disfrutar en casa del auténtico sabor oriental sin complicaciones.

Y si os apetece seguir descubriendo este tipo de elaboraciones, entrad aquí para ver más recetas de salsas caseras.

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Salsa agridulce de Javier Romero, paso a paso

Te enseño a preparar mi salsa agridulce, una versión casera y deliciosa del clásico sabor chino. ¡Y lista en pocos minutos!

  • 5 cucharadas rasas de vinagre de arroz
  • 5 cucharadas rasas de azúcar
  • 5 cucharadas rasas de salsa kétchup
  • Maicena
  • 1 cucharada rasa de sal
  • Agua
  • Salsa de tomate frito
  1. Ponemos los ingredientes en la cazuela

    Añadimos a la cazuela el vinagre de arroz, el kétchup, la sal y el azúcar. Removemos bien, añadimos agua y salsa de tomate frito (cantidad al gusto) y volvemos a remover de nuevo.

  2. Calentamos

    Ahora vamos a encender el fuego y calentamos la cazuela durante 12 minutos.

  3. Espesamos con el agua de maicena

    Mientras se calienta la salsa vamos a preparar el espesante. Para ello, ponemos unos 120 ml de agua fría en un recipiente, añadimos la maicena y removemos muy bien. Vamos echando este contenido poco a poco hasta que la salsa se quede con la textura y densidad que a nosotros nos guste.

  4. Servimos y disfrutamos

    Dejamos enfriar y ya tenemos lista la salsa agridulce, deliciosa para acompañar nuestros platos orientales favoritos: arroces, pastas, carnes… ¡Que la disfrutéis!

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Cómo hacer la salsa agridulce de los restaurantes chinos

La salsa agridulce es una de las más populares de la cocina china, y no es de extrañar: su sabor es único, equilibrado y versátil. Esta receta casera permite disfrutar de esa combinación perfecta entre dulce y ácido sin necesidad de recurrir a productos industriales. Además, podemos ajustar la intensidad de cada sabor a nuestro gusto, algo que enriquece mucho la experiencia.

Su preparación es muy sencilla. En un cazo, se mezclan los ingredientes. Se lleva a ebullición y, una vez disuelto el azúcar, se añade un poco de maicena disuelta en agua fría para espesar la mezcla. En pocos minutos se transforma en una salsa brillante, de color rojizo y con una textura ideal para bañar o acompañar platos.

Lo interesante de esta salsa agridulce de Javier Romero es su enorme versatilidad. Se puede utilizar con arroces, pastas, carnes como el pollo o el cerdo, con mariscos, con verduras salteadas o incluso como dip para aperitivos. También combina muy bien con platos más occidentales, como unas tiras de pollo empanado o unas patatas fritas. Y si queréis un toque diferente, podéis añadir un poco de jengibre o unas gotas de aceite de sésamo, que aportan aroma y profundidad al conjunto.

Desde el punto de vista nutricional, la salsa agridulce es un acompañamiento que debe disfrutarse con moderación, ya que contiene azúcar. Sin embargo, al hacerla en casa, podemos reducir su cantidad y obtener una versión más ligera y natural. Una ración de salsa casera aporta unas 80 calorías por cada 50 gramos, por lo que es ideal para dar sabor sin abusar de ella.

Como consejo final, os recomiendo guardarla en un tarro de cristal en la nevera: se conserva perfectamente durante una semana y, al calentarla solo un poquito unos segundos antes de servir, recupera su textura original. Con esta receta, ya no necesitaréis pedir comida para llevar: podréis preparar vuestra propia salsa agridulce casera con el toque auténtico y delicioso que tanto nos gusta.

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