- 2 calabacines medianos (aprox. 500 g)
- 1 cebolla mediana
- 40 g de mantequilla
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 70 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera
- 80 g de queso parmesano rallado
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida
- Nuez moscada (opcional, una pizca)
- 2 huevos Para el rebozado
- 100 g de harina Para el rebozado
- 150 g de pan rallado Para el rebozado
- Aceite de oliva suave (para freír)o spray de aceite (para freidora de aire)
Preparar los ingredientesLavamos bien los calabacines, los rallamos con piel y los dejamos reposar unos minutos para que suelten parte del agua. Mientras tanto, picamos finamente la cebolla y rallamos el queso parmesano. Pochar el calabacín y la cebollaEn una sartén con un chorrito de aceite de oliva, sofreímos la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente. Añadimos el calabacín, sal y pimienta, y cocinamos unos 10 minutos hasta que pierda el exceso de humedad. Preparar la bechamelAgregamos la mantequilla y, cuando se funda, incorporamos la harina. Removemos bien para que se cocine y añadimos la leche poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una masa espesa y sin grumos. Incorporar el parmesanoRetiramos del fuego, añadimos el queso parmesano y mezclamos hasta que se funda por completo. Rectificamos de sal y dejamos reposar la masa en una fuente cubierta con film a piel, al menos 2 horas en la nevera. Formar las croquetasCon las manos ligeramente enharinadas, damos forma a las croquetas. Pasamos cada una por harina, huevo batido y pan rallado, asegurándonos de que queden bien selladas. Cocinar las croquetasPodemos freírlas en aceite caliente hasta dorar o cocinarlas en la freidora de aire a 190 °C durante unos 10-12 minutos, rociadas con un poco de aceite. Quedarán crujientes y ligeras.
Calorías: 260kcal