El mejor snack, palmeritas de hojaldre con chistorra
Si quieres triunfar en un picoteo no tienes más remedio que incluir estas palmeritas de hojaldre con chistorra, son tan crujientes y sabrosas que más te vale preparar una buena cantidad o faltarán con toda seguridad.
Si te apetece hacer tu el hojaldre, es una buena opción aunque creo que la mejor es comprar una plancha de hojaldre que vienen perfectas para hacer este rico snack salado.
Estamos ante un snack salado que se puede servir caliente, templado o frío. Las palmeritas de hojaldre con chistorra son un aperitivo de lujo por su facilidad de ejecución y la cantidad que puedes cocinar a la vez.
Si vas a preparar una reunión en la que quieres ofrecer algo original y que colme de satisfacción a tus comensales, estamos ante el snack salado adecuado. No dejes de poner estas palmeritas de hojaldre con chistorra y les dejarás a todos con la boca abierta…

Cómo hacer palmeritas de hojaldre con chistorra paso a paso
Ingredientes
- 1 plancha de hojaldre
- 1 Chistorra
Elaboración paso a paso
- Estiramos un poco la plancha de hojaldre y cortamos dos piezas de chistorra con la misma medida que la parte larga del hojaldre.Colocamos una pieza de chistorra en cada lado y comenzamos a enrollar el hojaldre cubriendo la chistorra hacia el centro. Procuramos que sea lo más exacto posible para que tenga la misma cantidad de hojaldre en cada lado.Una vez formado el rollo lo cubrimos con el mismo papel de la plancha de hojaldre y lo introducimos en el congelador durante 200 minutos para que se endurezca.

- Sacamos el rollo del congelador y lo vamos a cortar en galletas de algo más de un cm y las iremos colocando en una bandeja en la que habremos puesto un papel de horno. Debemos colocarlas con cierto espacio porque crecen.Antes de introducir la bandeja tendremos ya el horno a 190 ºC y las vamos a hornear durante 22 minutos. Pasado el tiempo, sacamos la bandeja y la dejamos reposar unos minutos para que se pongan más crujietes.

- Solo nos falta colocarlas en la fuente de presentación para que luzcan bonitas y apetitosas...

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Preguntas Frecuentes sobre las palmeritas de hojaldre con chistorra
1. ¿Cómo evito que las palmeritas de hojaldre con chistorra se abran demasiado al hornear?
El secreto está en el frío. Una vez que hayas formado el rollo con el hojaldre y la chistorra, mételo en el congelador 20 minutos antes de cortarlas. Esto endurece la masa y permite que el corte sea limpio, manteniendo la forma de «corazón» o «palmera» mucho mejor en el horno.
2. ¿La chistorra se pone cruda o cocinada?
Se pone siempre cruda. Al ser un embutido con mucha grasa, se cocinará perfectamente en el tiempo que tarda el hojaldre en dorarse. Si la cocinas antes, soltará demasiada grasa sobre la masa y el hojaldre no subirá bien (quedará «chicloso»).
3. ¿Cómo controlo el exceso de grasa?
La chistorra suelta aceite por naturaleza. Para mitigar esto:
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Usa chistorra de buena calidad.
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Retira la piel si es muy gruesa.
4. ¿A qué temperatura debe estar el horno?
El hojaldre necesita un «golpe de calor» fuerte para subir. Lo ideal es precalentar a 190°C. Hornea durante de 20 a 22 minutos o hasta que veas que están bien doradas.
5. ¿Se pueden preparar con antelación?
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En crudo: Puedes dejar el rollo formado en la nevera desde el día anterior y cortarlas justo antes de hornear, déjalo bien cubierto con film plástico para que no le de el aire de la nevera.
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Cocinadas: El hojaldre pierde su textura crujiente con las horas. Si te sobran, dales un golpe de calor de 2 minutos en el horno (o freidora de aire) para recuperar el «crunch», pero evita el microondas.
Historia breve de la chistorra
1. El origen en la «Matanza»
Históricamente, la chistorra nació como un producto de subsistencia. Durante la matanza del cerdo (el txerri-festa), se utilizaban las partes menos «nobles» o los recortes de carne que sobraban tras elaborar los chorizos y jamones. Al ser piezas más pequeñas y con mayor contenido graso, se embutían en una tripa mucho más delgada (generalmente de cordero).
2. Un embutido de consumo rápido
A diferencia del chorizo, que requiere meses de curación para conservarse todo el año, la chistorra se diseñó como un embutido de curación corta (apenas de 1 a 5 días).
La razón: En las zonas frías y húmedas del Pirineo navarro, la curación larga era complicada para piezas tan delgadas.
El resultado: Se convirtió en uno de los primeros productos que la familia podía disfrutar tras la matanza, ya que se consumía casi fresca y siempre cocinada.


