Receta de croquetas de jamón caseras
Queridos amigos de Cocina Familiar… Os voy a dar la mejor receta de croquetas que vais a probar… y es que hoy vamos a preparar unas croquetas de jamón caseras, de esas que cuando las pruebas sabes que estás ante algo especial. Cremosas por dentro, doradas por fuera y con todo el sabor del jamón, son un auténtico vicio.
En esta receta os voy a dar un truco para potenciar el sabor y vamos a ver cómo conseguir una bechamel suave y bien trabajada, clave para que las croquetas queden perfectas. Un clásico de nuestra cocina que siempre apetece.
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Cómo hacer recetas de jamón caseras
Ingredientes
- 1 litro de leche
- Huesos de jamón
- 100 g de virutas de jamón
- 20 g de queso rallado en polvo
- 120 g de harina
- 1 pastilla de caldo de carne
- 20 g de mantequilla
- 1 chorro de aceite de oliva
- Pan rallado
- Huevo
- Aceite para freir
Elaboración paso a paso
- Cocemos la leche con los huesos de jamónPara potenciar al máximo el sabor de las croquetas, comenzamos cociendo la leche con huesos de jamón. Para ello, introducimos los huesos junto con la leche en una cazuela (aproximadamente dos huesos por cada litro) y llevamos a ebullición. En cuanto empiece a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocinar durante unos 15 minutos a fuego suave. Después, retiramos del fuego y dejamos que la leche se enfríe a temperatura ambiente antes de utilizarla.

- Hacemos la masaComenzamos colando la leche infusionada para retirar los huesos y cualquier impureza. En una cazuela o sartén amplia, fundimos la mantequilla y añadimos un chorrito de aceite de oliva. Incorporamos el jamón picado y lo salteamos durante un par de minutos para que libere todo su sabor. Añadimos la pastilla de caldo de carne desmenuzada y mezclamos bien.A continuación, incorporamos la harina junto con una pizca de sal (con cuidado, ya que el la pastilla de carne y el jamón ya aportan salinidad) y la cocinamos removiendo con unas varillas hasta que pierda el sabor a crudo. En ese punto, vamos añadiendo la leche poco a poco, sin dejar de remover, para evitar la formación de grumos y conseguir una bechamel suave y homogénea.Seguimos trabajando la masa, incorporamos el queso rallado y continuamos removiendo durante unos diez minutos más. Este paso es clave: cuanto más trabajemos la masa, más fina y cremosa quedará. Cuando tenga la textura adecuada, retiramos del fuego, la pasamos a una fuente y dejamos enfriar durante al menos dos horas antes de formar las croquetas.

- Damos forma a las croquetasCon ayuda de dos cucharas, vamos tomando porciones de masa y les damos forma de croqueta. A continuación, las pasamos primero por huevo batido y después por pan rallado, asegurándonos de que queden bien cubiertas. Las vamos colocando en un plato con una base de pan rallado para evitar que se peguen al plato y entre sí.

- Freímos las croquetasSolo nos queda el último paso: freír las croquetas en abundante aceite bien caliente. Las incorporamos poco a poco, sin saturar la sartén, y las cocinamos hasta que estén doradas por fuera. A continuación, las retiramos y las dejamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite antes de servir.

- Servimos y disfrutamosServimos las croquetas recién hechas, bien calientes, para disfrutar al máximo de ese contraste entre el exterior crujiente y el interior cremoso. Son perfectas tanto como aperitivo como plato principal, y ya verás cómo vuelan de la mesa en cuestión de minutos. Si te animas a prepararlas, me encantará que me cuentes en redes sociales qué te han parecido.

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Croquetas de jamón caseras, las más ricas que vas a probar
Las croquetas de jamón son uno de los grandes iconos de la cocina española. Pocos platos despiertan tanta unanimidad como este, y es que cuando están bien hechas resultan absolutamente irresistibles. Su origen está muy ligado a la cocina de aprovechamiento, donde se buscaba dar salida a restos de comida transformándolos en algo nuevo y delicioso.
El secreto de unas buenas croquetas está, sin duda, en la bechamel. Conseguir una textura cremosa, sin grumos, con sabor potente a jamón y con el punto justo de espesor es fundamental para lograr un resultado de calidad. Es un proceso que requiere paciencia y atención, pero que marca completamente la diferencia entre unas croquetas normales y unas realmente memorables.
El jamón aporta el carácter principal de la receta. Su sabor intenso y ligeramente salado se integra en la masa y se potencia durante la cocción. Además, el uso de huesos de jamón para infusionar la leche añade una profundidad de sabor muy interesante, elevando el conjunto a otro nivel.
El rebozado de las croquetas de jamón caseras también juega un papel importante. Una capa exterior bien dorada y crujiente contrasta con el interior cremoso, creando esa experiencia tan característica que buscamos en unas buenas croquetas. Ese equilibrio entre texturas es una de las claves de su éxito.
Desde el punto de vista nutricional, estamos ante un plato energético, ya que combina harina, grasa y fritura. Sin embargo, también aporta proteínas procedentes del jamón y la leche. Consumidas con moderación y acompañadas de una ensalada o verdura, pueden formar parte de una comida equilibrada.
Además, las croquetas tienen otra gran ventaja: se pueden preparar con antelación. Esto permite organizar mejor el tiempo en la cocina y tener siempre a mano una opción deliciosa para cualquier ocasión. Son perfectas tanto para una comida familiar como para un aperitivo o una celebración.
En definitiva, estas croquetas de jamón caseras son una apuesta segura. Un clásico que nunca falla y que, cuando se hace bien, se convierte en uno de esos platos que desaparecen de la mesa en cuestión de minutos.
FAQ (Preguntas frecuentes) sobre las croquetas de jamón caseras
¿Por qué me quedan líquidas las croquetas de jamón caseras? Suele deberse a una bechamel poco cocinada o con demasiada leche. Es importante darle el tiempo necesario.
¿Se pueden congelar? Sí, se pueden congelar antes de freírlas sin ningún problema.
¿Cómo consigo que no se abran al freír? Asegúrate de que estén bien frías y el rebozado esté completo. Si dejas una parte de la croqueta sin rebozado no saldrán bien.
¿Qué aceite es mejor para freír? El aceite de oliva es una muy buena opción por su estabilidad y sabor pero si quieres gastar menos dinero puedes usar de girasol.
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